Pues marchando una decena de pelis más para animar la cartelera, con victoria de España sobre los USA por cantidad y calidad. Esta semana ambos países copan la cartelera, a excepción de la comedia romántica canadiense La ironía del amor, en la que una joven viaja a Montreal para escribir un libro sobre el primer disco de Alanis Morissette y acaba liada con dos miembros de la misma banda de indie rock.
La novedad más llamativa que nos llega de los USA es el nuevo intento por llevar a la gran pantalla los muñequitos de He-Man y los Masters del Universo, muy ochenteros ellos, a ver si esta es la buena. También tenemos el regreso de la saga Scary Movie con sus parodias gamberras del cine de terror, y el drama Rebuilding, en el que una familia trata de recomponer su vida después de que un incendio arrase su rancho. Pero lo más prometedor es Backrooms, que ha supuesto toda una renovación del género de terror con su estética youtuber. Chiwetel Ejiofor protagoniza una cinta que, eso sí, como que parece inspirarse un tanto en Separación.
Ya en casa tenemos media docena de estrenos, donde caben la cinta romántica Todo lo que nunca fuimos, con Maxi Iglesias y Clarice Alves; la cinta independiente de ciencia ficción NIM: Inteligencia Artificial, sobre... pues eso; o Los ilusos 13+13, en la que Jonás Trueba recupera su película 13 años después, ahora con la novedad del color.
La primera novedad potente es Cel meu, infern teu, cinta protagonizada por Sandra Cervera y Tània Fortea que nos lleva a la València de los años 60 y 70 con una historia imposible de amor lésbico. Y si hace siete días hablábamos de la influencia de La infiltrada, pues ya tenemos el siguiente trabajo de su directora, Arantxa Echebarría, Cada día nace un listo, que sigue apostando por el thriller pero ahora en clave de comedia, con un reparto encabezado por Hugo Silva, Dafne Fernández o Susi Sánchez.
Pero la palma se la lleva sin duda La luz, film estrenado muy oportunamente coincidiendo con la llegada del Papa a España. Y es que Fernando Franco, quien debutara con la magistral La herida (Goya a la dirección novel incluido), aborda aquí la pederastia en el seno de la Iglesia a través de la figura de un cura abusador, ahora arrepentido, a quien encarna nada menos que Alberto San Juan, magníficamente secundado por Miguel Rellán, Pedro Casablanc, Ramón Barea o Luis Callejo. Igual le podían haber organizado un pase a León XIV, aunque entendemos que ya lleva una agenda más que apretadita.
