sábado, 24 de febrero de 2024

El estreno: El nuevo escándalo de Todd Haynes


La cartelera continúa renovándose a duras penas, quizás marcada por los reestrenos españoles que han traído los Goya, así que apenas tenemos cuatro novedades.

De menos a más, la nota curiosa nos llega de Suecia con la cinta de terror Horror Park, en la que un parque de atracciones se convierte en pesadilla para un grupo de visitantes en pleno Halloween.

Políticamente incorrectos es el único estreno español de la semana y la única comedia, con un reparto muy televisivo en el que encontramos a Adriana Torrebejano, Raúl Cimas, María Hervás o Elena Irureta, para contar una campaña electoral en un país muy polarizado (¿de qué me sonará esto?) con romance improbable incluido.

De Reino Unido nos llega la sorpresa, que a punto ha estado de ser el estreno por excelencia, Desaparecidos, y eso que no es una traducción muy acertada del original All of us strangers, algo así como Todos somos extraños. Con un atractivo reparto en el que encontramos a Andrew Scott, que siempre será el Moriarty del Sherlock de la BB, Jamie Bell y Claire Foy, la primera reina de The Crown, lo que empieza como un romance gay da paso a un toque sobrenatural cuando el protagonista se reencuentra con sus padres... que murieron hace 30 años. Un enfoque original para hablar de la pérdida y mucho más de una manera única.

Pero se lleva el gato al agua Secretos de un escándalo, lo último de Todd Haynes, uno de los mejores directores USA del momento aunque se prodigue poco, y que nos ha dejado ya maravilla como Lejos del cielo (2002), Carol (2015) o Dark Waters (2019). En el film que nos ocupa vuelve a basarse en una historia real, la de una mujer que fue encarcelada por mantener relaciones sexuales con un menor de 13 años pero que luego se casó con él. Rizando el rizo, Haynes presenta a una famosa actriz que se pone en contacto con ellos para rodar una película sobre su historia, y para que no falte de nada las dos mujeres son encarnadas por las ganadoras del Oscar Natalie Portman y Julianne Moore, lo que garantiza un alto nivel interpretativo. Eso sí, en estos últimos Oscar la cinta no despertó precisamente expectación y solo obtuvo una nominación por su guión.

sábado, 17 de febrero de 2024

El estreno: Sofia Coppola y el lado oscuro de Elvis


La cartelera avanza a golpe de biopic, y si es musical, pues mejor. Pero vamos primero con las novedades más curiosas de la semana.

Ahí está Nacimiento, lo último que nos llega de Corea del Sur, esta vez apostando por el drama histórico con un biopic (¿qué acabamos de decir?), el del primer sacerdote y a la vez mártir del país asiático, y eso que aún falta para Semana Santa.

La otra rareza es Madame Web, con la que Sony insiste en llevar a la gran pantalla a cualquier personaje mínimamente relacionado con Spiderman, por muy desconocido que sea incluso para los lectores habituales del arácnido, como es el caso que nos ocupa. Dakota Johnson, bastante perdida tras 50 sombras de Grey, capitanea un film que quizás pretende erigirse en la cuota femenina del universo araña combinando a algunas de las variantes del trepamuros de este género.

El único estreno español es la comedia romántica Buscando a Coque, que reúne a tres personas que caen bastante bien, Alexandra Jiménez, Hugo Silva y Coque Malla. Tal como indica el título, el cantante se interpreta a sí mismo y todo arranca cuando el personaje que interpreta la actriz le es infiel a su pareja con el artista al que ha idolatrado siempre. Así que cuando se lo confiesa arrepentida a su media naranja, este necesita hablar con Coque... aunque sea viajando a Miami.

Y vamos con los dos biopics que nos llegan de Hollywood, y que por cierto han sido ignorados por los Oscar. Hablamos de One love, sobre el padre del reggae, Bob Marley...

...y Priscilla, sobre la viuda del Rey del Rock, Elvis Presley. Un estreno que viene a ampliar y complementar la última visión cinematográfica del astro de Memphis, la reciente Elvis (2022) de Baz Luhrmann --con Austin Butler como el mítico cantante--, desde una óptica bien diferente. Y es que, para empezar, si la cinta del australiano dibujaba a Elvis como la víctima de su representante, el coronel Tom Parker --interpretado por Tom Hanks en, tal vez, su único papel de villano--, a quien se le achacaba su vertiginosa decadencia, la película de Sofia Coppola parece centrarse en Priscilla como víctima de un marido maltratador que convirtió su vida en un infierno. Así que toca revisar el mito, ahora en su faceta más personal... y descubrir a Priscilla.

viernes, 9 de febrero de 2024

El estreno: Tributo a Carme Elías


En la víspera de la gran noche del cine español la cartelera parece contener el aliento. Ración escasa de novedades, que sin embargo resultan muy prometedoras, y todas ellas con la mujer en el centro, lo que ya ha dejado de ser una rareza.

Todas, excepto el único estreno made in Hollywood, que perfectamente podría haber sido el elegido. Hablamos de Ferrari, lo nuevo de Michael Mann, ya octogenario, como Scorsese, una década después de su último trabajo. Por supuesto, el film va sobre la mítica escudería automovilística italiana, y en concreto sobre su fundador, Enzo Ferrari, encarnado por Adam Driver. Solo que no estamos ante un biopic al uso, ya que solo aborda un año en la vida del protagonista, clave, eso sí, en muchos aspectos de su trayectoria vital y profesional. Las primeras críticas, sin embargo, no son nada benevolentes con esta obra de Mann, cuyo estilo personal no parece verse por ningún lado, y sí lo son en cambio con Penélope Cruz, que da vida a la esposa de Enzo, Laura, sobre quien al parecer acaba girando lo mejor de la película... Así que, de nuevo, una mujer en el centro.

De Argentina nos llega Alemania, donde la guionista y directora María Zanetti nos cuenta la historia de una adolescente que sueña con un viaje de estudios al país germano, frustrado por la negativa de su familia, mientras Bélgica nos presenta otro plato fuerte de la semana, El deshielo, donde la actriz Veerie Baetens se estrena en la dirección adaptando el éxito literario del mismo título de Lize Spit, acerca de una joven que sufre un traumático episodio y 13 años después regresa con un bloque de hielo para ajustar cuentas con sus agresores, en una nueva reflexión sobre las consecuencias de los abusos.

Y con apenas tres películas, son los documentales los que acuden a salvar la semana. Es el caso de Las cuatro hijas, que nos lleva a conocer la vida de una mujer y sus cuatro hijas en Túnez, y cuando dos de las jóvenes desaparecen, son reemplazadas por actrices en un curioso ejercicio cinematográfico.

La otra novedad documental, y con ella nos quedamos, es Mientras seas tú, la joya que empezaron a rodar hace cuatro años la actriz Carme Elías y su amiga y directora Claudia Pinto, después de que la primera fuera diagnosticada de Alzheimer. Muy en la línea de la reciente La memoria infinita, de nuevo se aborda una de las enfermedades más devastadoras, en la que asistimos impotentes a cómo una persona, su personalidad y recuerdos, se va borrando poco a poco hasta desaparecer, aunque ella siga ante nuestros ojos. Un testimonio valiente y esperanzador, para que todos continuemos recordando a una gran actriz aunque ella misma acabe olvidando que lo fue y deje de ser ella.


sábado, 3 de febrero de 2024

El estreno: Mikkelsen se va al oeste (danés)


Los últimos coletazos de la temporada de premios (véase Pobres criaturas) salvaron la semana pasada, pero apenas lo consiguen en la que acaba de arrancar.

Dominio USA por cantidad, con tres películas con una sola palabra por título: Nefarious, cinta de terror donde un psiquiatra interroga a un condenado a muerte que dice ser el diablo; Misántropo, thriller con Shailene Woodley a la caza de un asesino en serie, y Argylle, el aspirante a blockbuster de la semana, en el que Matthew Vaughn usa un argumento muy parecido al de la reciente La ciudad perdida, que protagonizaba Sandra Bullock. Aquí es Bryce Dallas Howard la escritora de unos bestsellers de espías... que empiezan a volverse muy reales con el característico toque Vaughn y un reparto de estrellas en el que caben Sam Rockwell, Henry Cavill, Bryan Cranston... y hasta Dua Lipa (y un gato).

A la espera de los Goya, la única novedad española es La reina del convento, que convierte en improbables monjas a Antonia San Juan, Gemma Cuervo, Paz Padilla... y también andan por ahí Mario Vaquerizo y El Monaguillo, entre otros.

Iniciamos el recorrido internacional, como no, en Francia, que esta vez nos trae una de terror, Vermin: la plaga, con un edificio infestado de arañas (aprensivos, abstenerse). Tenemos también dos candidatas a ser nominadas a Película Extranjera, una que no lo ha sido, Concrete Utopia, que viene de Corea del Sur y en la que tras un terremoto los supervivientes empiezan a llegar al único edificio que sigue en pie, y otra que sí será rival para La sociedad de la nieve de Bayona. Hablamos de la alemana Sala de profesores, que muestra la situación actual de la enseñanza en el país germano.

Y acabamos en Dinamarca, que gana esta semana el premio gordo con La tierra prometida (curiosa traducción de The bastard), una suerte de western y drama social que tiene como principal baza a su protagonista, Mads Mikkelsen, actor que Hollywood tiene encasillado como villano (lo ha sido de Bond, Marvel en Dr. Extraño, Animales fantásticos e Indiana Jones, además de haber interpretado a Hannibal Lecter en televisión), pero que da su auténtica talla en los films que rueda en su país, como La caza (2012) u Otra ronda (2020), que por cierto va a ser objeto de remake con Leonardo DiCaprio en su lugar. Atención también al director, Nikolaj Arcel, que ha rodado entregas de las sagas Millennium o Los casos del departamento Q, pero cuyo anterior trabajo fue la adaptación de La torre oscura (2017) de Stephen King. Curioso. 

martes, 30 de enero de 2024

La futilidad de la nieve (Tablas en los Andes)


Ahora que La sociedad de la nieve acaba de ser nominada al Oscar a Mejor Película Extranjera, y antes de que se fallen tanto estos premios como los Goya, en los que la cinta de JA Bayona es una de las grandes aspirantes (13 nominaciones, solo por detrás de las 15 de 20.000 especies de abejas), vamos con la comparativa entre el film español (aunque paga Netflix) y la otra plasmación en la gran pantalla del drama acaecido en 1972 en la cordillera andina, la norteamericana ¡Viven! (1993). Bien es cierto que hay una tercera versión, una producción mexicana de 1976, Supervivientes de los Andes, al parecer infumable.

Y el resultado es empate. La obra de Bayona no mejora a su predecesora por mucho que se promocione. Cada una tiene aspectos en los que se impone a la otra, pero la valoración final acaba en tablas. Y vamos con el análisis, con unos cuantos spoilers.

Empecemos con los puntos a favor del último estreno. La fotografía, ahí sí gana por goleada La sociedad de la nieve, gracias al gran trabajo de Pedro Luque, que dota al film de un aspecto visual elegante e hipnótico, frente a un acabado más, digamos, de telefilme en ¡Viven! Pero es prácticamente lo único en lo que se impone con claridad la película española.

Otro acierto de Bayona es tanto el prólogo como el epílogo, ausentes en la cinta norteamericana, más seca a la hora de abrir y cerrar la acción, puesto que arranca ya a bordo del avión y se cierra cuando llegan los helicópteros de rescate.

El prólogo muestra cómo eran los protagonistas antes de la tragedia, y con ello Bayona, tomando buena nota de su maestro Spielberg, empieza a establecer la conexión emocional del espectador con los personajes cuya historia va a narrar. Sirve además para apreciar los cambios que se producirán en ellos a lo largo del metraje, aunque el hecho de que el prólogo no se alargue demasiado frustra un tanto este objetivo.

Por lo que respecta al epílogo, obviamente con él se busca que el espectador pueda recrearse en un final feliz después de someterlo al visionado de tantas penurias y es clave para dejar ese poso de historia más grande que la vida que Bayona ha buscado desde que puso en marcha el proyecto. También es ahí donde se justifica el adelgazamiento de los actores durante el rodaje, puesto que solo en esas escenas se ve a alguno de ellos completamente desnudo, para impactar más en el espectador. 

Y aquí hago un pequeño inciso, ya que lo que sigue pendiente es contar qué ocurrió al regreso de los supervivientes, el calvario ante la opinión pública al descubrirse lo que habían hecho para sobrevivir, cómo afectó eso a sus relaciones con los parientes de los fallecidos, etc. Ahí, quizás, es donde queda pendiente una gran película, porque ni lo es la de Bayona ni tampoco su predecesora.

Volviendo a la comparativa, ¡Viven! resulta superior en todo lo demás, empezando por la factura técnica. De manera increíble, teniendo en cuenta que a ambas cintas las separan 30 años de tecnología, la norteamericana está mucho mejor hecha –fotografía aparte--, y eso se nota, por ejemplo, en la secuencia del accidente (aunque ya sabemos que el mejor accidente aéreo en una pantalla se vio en el primer capítulo de Perdidos). Bayona tampoco ayuda mucho en la dirección, atropellada demasiadas veces y abusando de primerísimos primeros planos en los que no se entiende nada de lo que ocurre.

Esa es la gran virtud de ¡Viven!,  que como suele ocurrir en el cine norteamericano, y especialmente en los directores artesanos, en ella está todo mejor explicado y discurre de manera más lógica y clara, desde la atención médica en los instantes posteriores al accidente, a mostrar de donde sale el interminable suministro de tabaco, que los protagonistas digan qué van a hacer en lugar de mostrarlo de manera directa y que el espectador trate de averiguarlo… o que en La sociedad de la nieve cuando por fin hacen funcionar una radio, justo entonces oyen que han abandonado su búsqueda, ¡hombre, qué casualidad! En la española, eso sí, van mostrando el nombre de cada fallecido a medida que se va reduciendo el número de supervivientes.

Otra historia son las distintas opciones a la hora de contar una historia. El film de Frank Marshall en la dirección, con su inseparable mujer, Kathleen Kennedy, en la producción, un tándem que ha producido buena parte de la filmografía de Spielberg –aunque solo había dirigido Aracnofobia (1990)--, convierte en el centro de la película a Nando Parrado, encarnado por Ethan Hawke, en el que el film se centra incluso durante el largo periodo en el que está inconsciente, mostrando en todo momento qué ocurre con su madre y hermana, que apenas aparecen en la cinta de Bayona. Nando no solo es quien llega a Chile, y por tanto salva a los supervivientes, sino que es el primero en proponer que se alimenten de los compañeros fallecidos.

En cambio, Bayona da el protagonismo a Numa Turcatti, que es de los que más se oponen a esa iniciativa, lo que ya supone un gran cambio de punto de vista. El español, eso sí, acierta al darle el protagonismo a un personaje que muere después, con la consiguiente sorpresa para el espectador. Con Numa, además, el director recurre a la voz en off para fomentar esa conexión entre público y personajes, mientras que en ¡Viven! ese recurso se limita a las breves apariciones de John Malkovich como un superviviente que abre y cierra la película. Eso sí, resulta paradójico que Bayona haga que cuente la historia uno de los fallecidos, cuando todo lo que sabemos de lo que ocurrió es lo que han relatado los que sobrevivieron.

En definitiva, ¿hacía falta volver a rodar ¡Viven!? A la vista del resultado artístico, la respuesta es un rotundo no. Otra cosa es que la nueva versión fílmica haya servido para volver a poner de actualidad la historia real y que Bayona lance ese mensaje de unión entre los hombres para superar cualquier desafío. 

Aquí no está de más recordar que ¡Viven! se basa en un libro escrito por un periodista que investigó los hechos, mientras que La sociedad de la nieve adapta el texto de uno de los supervivientes a raíz del documental por el 50 aniversario del accidente.

Lo dicho, tanto ¡Viven! como La sociedad de la nieve son buenas películas, quizás incluso muy buenas, pero no grandes películas. Porque ninguna se acerca a transmitir al espectador lo que ocurrió en los Andes, una historia tan sobrecogedora que solo llega de verdad en las múltiples entrevistas a los supervivientes que se suceden estos días. Ahí sí se alcanza a atisbar una experiencia que supera lo imaginable.