Ingleses y franceses dominan con estrenos a pares. En el caso de los primeros, tenemos por un lado El sendero de la sal, donde Gillian Anderson y Jason Isaac encarnan a una pareja real que tras perderlo todo iniciaron una caminata de 630 millas por la costa suroeste inglesa, con la dificultad añadida de la enfermedad neurodegenerativa terminal que le acababan de diagnosticar al marido. Y por otro, llega El tempolo de los huesos, la segunda entrega de la nueva etapa de la saga de zombis 28 días después que inició apenas hace unas meses 28 años después. Aquí Danny Boyle cede la silla de director, como ya ocurriera en la secuela 28 semanas después (por cierto, entonces al español Juan Carlos Fresnadillo), a Nia DaCosta, y otorga más protagonismo al personaje de Ralph Fiennes, a la espera de la ya anunciada próxima entrega.
Los galos nos traen también dos propuestas bien distintas. La isla de la Belladona puede ser una de las revelaciones de la semana, con la historia de una mujer que cuida de unos ancianos en una isla hasta que llega un velero y los mayores empiezan a morir uno tras otro. La otra novedad es El hombre menguante, donde Jean Dujardin, a quien en breve veremos como el nuevo Zorro, protagoniza el remake de todo un clasicazo de la serie B norteamericana, al que por cierto le tengo mucho cariño.
Hablando de los USA, el único estreno que nos llega de allí es otra de las posibles sorpresas de la semana, de título rompedor, Si pudiera, te daría una patada, que promete todo un recital de Rose Byrne como una madre que desciende a los infiernos al lidiar con la enfermedad de su hija.
De Italia nos llega una curiosa novedad, La bicicleta de Bartali, cinta animada sobre el célebre ciclista italiano que salvó a cientos de judíos durante la Segunda Guerra Mundial transportando documentos falsificados en su bicicleta, historia que se entrelaza con, ojo a la idea revolucionaria en estos tiempos que corren, la historia de una amistad entre un niño judío y otro árabe en la Jerusalén actual.
Pero la novedad más inclasificable de este finde es La misteriosa mirada del flamenco, película chilena que bajo ese título propone lo que ya ha sido denominado como western queer, escrito y dirigido por Diego Céspedes.
Y de Suiza nos llega otra que se ha quedado a punto de llevarse el premio gordo, Turno de guardia, perfecta para fans de la serie que está arrasando este año en todos los premios, The Pitt, ese cruce entre Urgencias y 24, aquí con Leonie Benesch, que tras pasarlo mal en la Sala de profesores ahora no lo pasa precisamente mejor como una enfermera que tiene que lidiar con todos los problemas de la sanidad actual.
Pero me quedo con la única novedad española de la semana, El mal, que supone el regreso de Juanma Bajo Ulloa, uno de nuestros cineastas que menos se prodigan, y que presenta dos líneas bien distintas en su filmografía, una de ellas la de comedia desbordada, que proporcionó el brutal éxito de Airbag (1997) y la menos célebre Rey Gitano (2015) casi dos décadas después. La que nos ocupa en la séptima película del director en casi 35 años y sigue su otra línea, la del cine de intriga y terror con un toque muy personal con la que inició su trayectoria con Alas de mariposa y La madre muerta a principios de los 90, y a la que volvió hace cinco años en su último trabajo hasta la fecha, la particularísima Baby, un film sin diálogos. Ahora nos propone un nuevo acercamiento al mal, esta vez a través de una periodista encarnada por Natalia Tena a la que el mayor asesino de la historia le propone escribir un libro sobre su historia.

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