miércoles, 29 de junio de 2011

El poder de la imaginación

Creo que ya lo he comentado alguna vez: no hay que fiarse de los trailers, porque en ocasiones nos engañan directamente. Es lo que ocurrió con ‘Un puente hacia Therabitia’. Producida por Walden Media, los de ‘Las crónicas de Narnia’, la película fue vendida como otro film de fantasía épica similar al que acabamos de citar, en plena época de resaca de ‘El señor de los anillos’, y así nos la han vuelto a vender esta semana en Canal 9. Pero no van por ahí los tiros.

La cinta arranca como tantas otras del género con dos jóvenes, en este caso un niño y una niña que acaba de trasladarse al colegio del primero, ambos sin amigos y con una pasión por dibujar, él, y escribir, ella, que les hace diferentes y ‘raros’ a los ojos de sus compañeros de clase. Empiezan a aficionarse a jugar en un bosque cercano y el espectador espera que allí surja algo mágico… y así es, pero no como estamos acostumbrados.

De lo que trata ‘Puente a Therabitia’ es del poder de la imaginación para crear mundos maravillosos donde perderse, vivir mil aventuras y aprender a amar y a ser uno mismo. Los dos protagonistas no viajan a ningún universo de fantasía al otro lado del armario, son ellos mismos quienes se inventan ese país mágico en el que son los héroes.

Los escasos efectos especiales a los que recurre el film sirven para mostrarnos ese bosque tal como lo ven los protagonistas con su imaginación, ya que en realidad no ocurre nada que podamos denominar fantástico, salvo que no entendamos como fantástico ver cómo nace una amistad imborrable, capaz de superar cualquier adversidad. Otra cosa es tomar esas escasas imágenes con trolls y seres mágicos y montar con ellas el tráiler de la cuarta parte de ‘El señor de los anillos’, porque luego uno va pensando que va a ver lo que le han vendido y se lleva un chasco monumental.

En cambio, el film, una pequeña joya en su género, logra que recordemos nuestra infancia y aquellos momentos en los que todos nos sentimos más vivos de lo que tal vez nos sentiremos nunca. ¿O no hemos jugado todos a policías y ladrones, a indios y piratas (y por ello ‘Peter Pan’ siempre será una obra inmortal), y quien más quien menos ha construido con sus amigos una ‘casa en el árbol’ o una cabaña donde reunirse? Y aquellas aventuras que imaginábamos, ¿no nos parecían tan reales y las vivíamos con tanto entusiasmo como la vida real? Desde luego era mucho más divertido que el colegio.

El protagonista, Jess, y su amiga Leslie crean así un mundo de fantasía al que se llega simplemente con un salto de liana, y que al final Jess regalará a su hermana pequeña en el hermoso desenlace.

Ah, lo que tampoco te dicen en la campaña publicitaria es nada acerca del tramo final de la película… donde un inesperado giro argumental deja una huella imborrable en el espectador. Ya os he avisado, esto no es Narnia ni la Tierra Media, pero sí descubriréis el poder de la imaginación.

Lo dicho, ni caso del tráiler, porque no tiene nada que ver con una película, por otra parte, que vale mucho la pena.


lunes, 27 de junio de 2011

Mutantes en plena forma

Hay que reconocerlo, ‘X-Men: First Class’ no me atraía en absoluto, pero ha resultado ser un auténtico peliculón, de lo mejor que hemos visto del género superheroico en pantalla, al nivel, o incluso mejor que ‘X-Men 2’, la mejor de la etapa Singer, y cerca de los Batman de Nolan.

La película de Matthew Vaughn, que está demostrando muy buena maña en este tipo de adaptaciones, es una precuela en toda regla, aunque no necesariamente de la trilogía anterior ni del cómic oficial. Lo que han hecho los cinco guionistas, con muy buen acierto, es coger de aquí y de allí para reinventar a la Patrulla X, ofreciendo algo nuevo pero sin traicionar el concepto original, muy en la línea del Batman de Nolan.

La apuesta más arriesgada, ubicar el primer encuentro entre Xavier y Magneto, y su primer grupo mutante, en plena crisis de los misiles de Cuba, con noticieros de Kennedy incluidos. Un riesgo del que salen muy bien parados, aunque no tenga nada que ver con el origen del comic.

La selección de personajes también resulta bastante curiosa, aunque acertada en su mayoría. La parte del león se la llevan James McAvoy como un Xavier inesperado, con pelo y sin su silla de ruedas, mucho más joven, que no se había visto nunca y en la que el actor inglés demuestra bastante solvencia. Por su parte Michael Fassbender es la gran revelación del film en una versión de Magneto que desempeña un tanto el papel de Lobezno en las anteriores entregas (fantástico el cameo de Hugh Jackman), incluido parecido físico con Jackman, y borda un guión en el que se analizan a fondo las motivaciones del personaje y lo que le llevará a convertirse en villano.

Frente a ellos, Kevin Bacon brilla como Sebastian Shaw, que asume el rol de Magneto en las anteriores, secundado por January Jones como una desaprovechadísima Emma Frost, que solo está para lucir físico. Lo mismo ocurre (salvo lo de mostrar cacho) con Rose Byrne, como una Moira McTaggart convertida en agente de la CIA (científica en el original) y con poco papel.

Y es que en el apartado femenino la única que se luce, y a base de bien, porque así se lo permite el guión, es Jennifer Lawrence, que sigue haciéndose una filmografía de vértigo (‘Lejos de la tierra quemada’, ‘Winter’s bone’ (nominación al Oscar a la Mejor Actriz incluida) o ‘El castor’). Aquí sustituye a Rebecca Romjin Stamos (también con cameo incluido) como Mística. La primera aparición del personaje es mi escena favorita de la película, y sus relaciones con Xavier, Magneto y Bestia están llevadas de una manera magistral, además de contener las principales reflexiones del film.

Por lo demás, encontramos un Banshee sin patillas y jovencísimo, al Darwin de la Patrulla-X oculta y al hermano de Cíclope, Álex, conformando, más que una Patrulla-X, unos Nuevos Mutantes con las hormonas por las nubes.

Vaughn sabe llevar el perfecto guión en todo momento y las secuencias de acción resultan magistrales, dosificando los efectos especiales al principio, pero con resultados impactantes, y con una auténtica exhibición en la batalla final, con un Michael Ironside de espectador incrédulo. Y al final logran que todo cuadre, desde el casco de Magneto a la silla de ruedas de Xavier.

Eso sí, no veo nada claro el futuro de la saga, porque apunta a repetición… Lo que no quita para que nos quitemos el sombrero ante Vaughn por relanzar la franquicia mutante a lo grande.

Como diría Mística: ‘Mutante, y a mucha honra’.



domingo, 26 de junio de 2011

Y la señora Colombo enviudó

Los malos lo están celebrando. Desde hace un par de días las fuerzas del orden cuentan con un agente menos, el detective Colombo. Pero Peter Falk fue mucho más que ese inolvidable detective, una de las estrellas televisivas en una época en la que en España solo teníamos un canal, y el UHF, claro.

Porque Peter Falk llegó a estar nominado dos veces al Oscar al Mejor Actor secundario, la primera (como una premonición de su futuro televisivo), por 'El sindicato del crimen' (1960), y la segunda, al año siguiente, por su inolvidable papel en 'Un gángster para un milagro' (1961) de Capra.

También fue el fiel escudero de Jack Lemmon en aquella loca 'La carrera del siglo' (1965) de Blake Edwards, y uno de los detectives (no recuerdo bien si interpretando a Colombo o un personaje similar) de la divertidísima 'Un cadáver a los postres' (1975), esta vez en pleno éxito de 'Colombo', que le reportó cuatro Emmys al mejor actor.

Los más jóvenes (bueno, ya no tanto), lo recordarán como el abuelo que le cuenta a su nieto el cuento 'La princesa prometida' (1987), y uno de sus últimos papeles memorables fue en 'The Sunshine Boys' (1995) (odio el título español, 'La pareja chiflada'), una magnífica adaptación de otra comedia de Neil Simon (sí, el de 'La extraña pareja'), en un fantástico duelo interpretativo con Woody Allen.

Adiós a un entrañable actor que, sobre todo, nos hizo pasar muy buenos momentos, ya fuese riéndonos o tratando de descubrir quién era el asesino.

Ah, y este domingo hay maratón de 'Colombo' en Nitro a partir de las 15:15 horas. Un buen homenaje.


viernes, 24 de junio de 2011

El estreno: De un cuento chino a una de chinos

Y si alguien esperaba que el estreno de esta semana fuera 'Resacón 2', pues igual es que no lee demasiado este blog. Toca filosofía oriental, y tal vez más acción de lo que uno podría imaginar en un film titulado 'Confucio'.

Y es que esta biografía de uno de los pensadores más célebres en la historia de la humanidad se centra en la última etapa de su vida, entre los 51 años y su muerte a los 73, época de innumerables guerras entre los reinos chinos, medio milenio antes de Cristo.

El hecho de que la película cuente con el beneplácito de las autoridades chinas despierta evidentes suspicacias, aunque también tenemos tras la cámara a una mujer, la directora Hu Mei. Y como Confucio nada menos que a Chow Yun Fat, a priori con un papel adecuado para que calle bocas y muestre todo su talento interpretativo, algo que en Hollywood apenas ha hecho.

Curiosidad o visión épica de un filósofo inmortal, desde luego se presenta más interesante que 'Resacón 2' y justifica más el precio de la entrada. Ah, y por una vez, el cartel español es de lejos el mejor de cuantos se han distribuido en todo el mundo.



miércoles, 22 de junio de 2011

La película más humana de Pixar

Pues sí, igual lo que tocaba ahora era revisar ‘Kung fu panda’, pero qué le vamos a hacer, le ha tocado el turno a la primera entrega de ‘Cars’ (2006), que al fin y al cabo sí es una obra maestra y tengo muchas más ganas de ver la segunda parte (que, vaya por delante, seguro que va a ser el taquillazo del verano, con permiso del ‘Super 8’ de J. J. Abrams).

La siguiente afirmación puede ser más que discutible, tratándose de Pixar, pero es muy posible que estemos ante su mejor película… Bueno, vale, está la trilogía ‘Toy Story’, pero juguetes aparte, ‘Cars’ es, posiblemente, su película más humana. Y si no, veamos su argumento: en un mundo en el que solo hay coches, un bólido de carreras, Rayo McQueen (homenaje a Steve McQueen incluido), novato pero muy creído, de camino hacia la gran final de la Copa Pistón acaba en un pueblo perdido donde sus, bastante freaks, vecinos le harán ver las cosas de otra manera. Incluso descubrirá el amor y que uno de los vecinos oculta un pasado de legendario piloto de carreras y le va a enseñar un par de cosas.

En fin, cambiamos coches por pilotos de coches, y hubiéramos tenido una película de imagen real con interesantes valores dramáticos. Vamos, lo que suele ocurrir en la mayoría de films de Pixar, y que es una de las claves de por qué todos acaban resultando inolvidables. Sólidos guiones y una atención obsesiva en cada detalle. Y uno sigue convencido de que Disney podría hacer lo mismo con la animación tradicional, que lo mismo que la digital, son solo maneras distintas para contar historias.

En ‘Cars’, donde tenemos en la dirección y como uno de los guionistas a John Lasseter, el Disney de Pixar, todo es perfecto y deslumbrante, desde la espectacular carrera inicial, donde los animadores de Pixar apabullan al espectador en cada plano, hasta el sorprendente desenlace de la última carrera: toda una lección de juego limpio de la que el deporte profesional (sí, hablo de fútbol) podría aprender unas cuantas cosas.

Pero lo mejor del film es su galería de personajes, empezando por Rayo McQueen, todo un Cristiano Ronaldo o Fernando Alonso de las carreras Nascar (ni hecho aposta para Owen Wilson), y siguiendo por la larga lista de vecinos de ese pueblo perdido en el desierto: dos mecánicos fanáticos de Ferrari (ojo a la aparición final de Schumacher) que sueñan con hacer una parada de boxes, una furgoneta hippie y su contrapartida militar, un coche tuneado que luce mil aspectos diferentes a lo largo del metraje… y, claro, Mate, esa camioneta destartalada, versión en coche de los típicos paletos de la América profunda, que es el elemento más infantil de la película y acaba robando todas las secuencias.

Y, por supuesto, no me olvido de Doc, juez y patriarca del pueblo, que supone, nada más y nada menos, que (imprescindible VO) la última interpretación de Paul Newman. Tan magnífico como siempre, aunque solo sea utilizando su voz.

Por si faltara algo, ‘Cars’ acaba convirtiéndose en todo un homenaje a la mítica Ruta 66 y a esas largas carreteras que cruzan Estados Unidos, un canto hacia una manera de ser casi olvidada, una crítica a las megaautopistas que “cortaron la tierra en lugar de adaptarse a ella y a sus curvas”, y una reivindicación de una época en la que “los coches no tenían prisa por llegar a su destino, disfrutaban con el viaje”.

Una vez más, Pixar demostró que lo suyo no es solo hacer películas para que los niños se diviertan, sino también para que los mayores reflexionen y tengan algo en lo que pensar al salir del cine, tras habérselo pasado bomba durante hora y media. Ahora solo queda esperar que la serie ‘Cars’ continúe con el mismo acierto que ‘Toy Story’. Confiemos en Pixar, una vez más.

PD 1: Por si faltase algo, la banda sonora está llena de temas de estrellas country, que le acaban de dar ese toque de América auténtica.

PD 2: Antológicos los títulos de crédito finales, con versiones 'automovilísticas' de grandes clásicos de Pixar como 'Toy Story', 'Monsters' o 'Bichos'.