domingo, 12 de septiembre de 2010

Tiempos difíciles en el Seattle Grace

Acaba el verano y con él la mejor serie que he visto en estos últimos meses, ‘Anatomía de Grey’, cuya sexta temporada la sitúa de nuevo entre las mejores producciones norteamericanas del momento. Una nueva entrega del serial médico que arrancaba con la duda sobre si George e Izzie sobrevivirían y acaba con un baño de sangre en los dos últimos capítulos. Entre medias, los personajes nuevos y otros ya conocidos se enfrentan a situaciones aún más duras que de costumbre, en una temporada que no ha sido fácil para ninguno de ellos… a pesar de lo cual estos episodios han tenido un mayor toque de comedia que en anteriores ocasiones, con momentos realmente hilarantes.

Y a partir de aquí, un spoiler tras otro. La temporada viene marcada (cosas de la crisis, de la que no se salvan ni las series) por la fusión entre el Seattle Grace y otro hospital, con los consiguientes despidos y la llegada de varios cirujanos procedentes de dicho centro. En total, cuatro nuevos personajes, dos chicos y dos chicas, con los que los guionistas no parecen tener claro qué hacer. Ahora parece que van por aquí, ahora van por allá… Claro que, vistos los dos últimos episodios, ya se ve el motivo del escaso interés en estos personajes…

Uno de los que peor lo pasa con la fusión es el ‘jefe’, que (de una manera bastante forzada, todo hay que decirlo) recae en su alcoholismo y acaba ‘cediendo’ su puesto al ‘doctor macizo’, cuyo protagonismo aumenta a la par que baja el de su querida Meredith (bien!). También lo pasa mal Izzie, que se recupera del cáncer (el que la palma es George, claro) pero es despedida y acaba dejando la serie de una manera más que forzada. Y es que su intérprete, Katherine Heigl, ya es una estrella de Hollywood, la serie se le quedaba pequeña… y los guionistas improvisaron… bastante.

Y como efecto colateral, el marido de Izzie, Alex, también ha tenido una trayectoria un poco caótica. Por un lado los guionistas parecen querer convertirlo en un nuevo George, con su gran corazoncito, pero también lo lían con la hermana de Meredith tras su forzada (y van…) ruptura con el ‘doctor macizo 2’. En fin, que ya estamos en la sexta temporada y cada vez resulta más difícil mantener unas relaciones coherentes.

En este sentido, la pareja formada por la doctora Torres y la pediatra Arizona es tal vez la más creíble de la temporada, lo mismo que su ruptura. En cuanto al triángulo entre Cristina, Owen y la recién llegada Teddy (la novia de Jack Bauer en ‘24’), los guionistas caminan todo el tiempo sobre el alambre, equilibrio tras equilibrio.

La temporada se cierra con un doble capítulo, en el que la serie recurre a algo que ya hemos visto en ‘Urgencias’ (y varias veces), ‘House’ y ‘Miénteme’: un psicópata armado que deambula a sus anchas por el hospital. Y como es algo que ya se ha visto, aquí rizan el rizo y tenemos dos episodios de antología en los que los cirujanos van cayendo como moscas. También se recurre al ‘paciente cabreado que busca represalias’, recurso que ya vimos en ‘Urgencias 13’ con un mayor desarrollo en más capítulos y nada menos que con Forest Whitaker. Eso sí, a diferencia de otras ocasiones, no hay ‘continuará’, aunque habrá que ver cómo se retoma el día a día en el Seattle Grace tras la masacre. Abajo tenéis los dos tráilers con el inicio y el final de la temporada.

El detalle: No me olvido, faltaría más, de Miranda Bailey, que sigue siendo de lejos mi personaje favorito. Ni de Arizona Robbins. Y es que si Bailey es Dios, los ángeles deben de ser como Arizona.




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