miércoles, 14 de marzo de 2012

Demasiado premio para los malvados



Ya es la segunda vez que lo digo en este blog, al final, igual deberían haberle dado los principales Goya a ‘La piel que habito’, no solo el (imprescindible) a Elena Anaya, lo mejor de la película, o el (más que prescindible) a Jan Cornet. Y es que la gran ganadora de la noche, ‘No habrá paz para los malvados’, está bastante sobrevalorada.

Cierto, la cinta de Urbizu es redonda y logra todo lo que se propone (por lo que sí merecía el Goya al mejor Director), pero la de Almodóvar, pese a sus altibajos y a estar muy lejos de lo que pretendía el manchego, ofrece momentos de gran cine y al menos se ha de reconocer que el director de ‘Volver’ se lanzó al vacío en busca de algo nuevo y diferente.

Por el contrario, la película protagonizada por José Coronado, de impecable factura, la hemos visto ya mil veces, no ofrece nada nuevo: solo una pieza solvente, pero poco más, de cine negro, con leves apuntes sobre el mal funcionamiento de la justicia en nuestro país… y un recital a cargo de su protagonista, que más que interpretar se metamorfosea en Santos, aunque sigo quedándome con otras interpretaciones del actor, como en ‘La vida de nadie’.

El hecho de que el pasado y las motivaciones de Santos no acaben de explicarse no afecta a la trama ni le resta hondura, aunque apenas proponga otra cosa que seguir los pormenores de dos investigaciones policiales: la que lleva a cabo el propio Santos, con imprevisibles consecuencias, y la de la juez, encarnada eficazmente (pero tal vez con excesiva frialdad) por Helena Miquel, la cantante de Delafe yLas Flores Azules.

Por lo que respecta al resto del reparto, Urbizu ha tirado de ‘El Barco’, con hasta cuatro de sus intérpretes, con un Juanjo Artero que aquí cumple (dado que no se le exige tanto como en la citada serie) y un ‘Gamboa’ tan impecable como de costumbre. Por lo demás, también tenemos a Rodolfo Sancho, en un papel poco trabajado en el guión, que al fin y al cabo lo fía todo a Santos, el clásico policía que pese a haber caído en los infiernos, no ha perdido su olfato de sabueso.

Aunque lejos de 'La caja 507' o 'La vida mancha' (y en ambas Coronado estaba aún mejor), Urbizu muestra su buena mano de artesano en ‘No habrá paz para los malvados’ y factura otro thriller sin peros, pero aburrido. Y si esto es lo mejor que puede hacer el cine español… mal vamos.

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