martes, 13 de diciembre de 2011

Proyecto Imposible II: Menos equipo, más Cruise

Todo hay que decirlo, Tom Cruise no se dio mucha prisa en facturar la secuela del bombazo de taquilla –magníficas críticas incluidas-, que fue la primera ‘M:I’. Tal vez porque aquí ejerce de productor, y eso requiere mayor esfuerzo que el interpretativo. El caso es que hubo 5 años entre las dos entregas, con lo que ya ha pasado una década desde ‘M:I:2’.

¿Diferencias entre las dos películas? Bueno, al margen del cambio de look de Cruise, que en el único papel que ha repetido cambió el corte a lo militar del primer film por una tupida melena, y el hecho de que en esta secuela el título pase de ‘Mision: Imposible’ a las siglas (símbolo de los nuevos tiempos), pues tenemos unas cuantas.

Para empezar, cambiamos a De Palma por John Woo, en lo que es una de las señas de identidad de la saga: confiar cada entrega a un director de prestigio para que aporte su toque personal. Así que lo que en la primera entrega era una compleja trama de espionaje a lo Hitchcock… cabía esperar que en manos de Woo fuese un espectáculo pirotécnico de acción. Y así fue… en parte.

El film que nos ocupa fue el cuarto de Woo tras su desembarco en Hollywood. Tras un par de vehículos de lucimiento para Van Damme y Travolta, en ‘Cara a cara’, de nuevo con Travolta y un Nicolas Cage desatado como nunca, facturó el que sigue pareciéndome su trabajo más logrado en los USA, en el que combinó un sensacional espectáculo de acción con un potente guión. Esto último es lo que le falló en su encuentro con Cruise, lo que no impidió que lograse su mayor taquillazo en Estados Unidos.

‘M:I:2’ arranca con un doble prólogo. El primero ya apunta que las máscaras de Hunt y compañía van a ser utilizadas aún con mayor eficacia que en la primera entrega, y el segundo es una exhibición física de Cruise (el numerito de la escalada, vamos). A partir de ahí, y al margen de que Anthony Hopkins robe la película en sus tres breves apariciones, y la famosa confusión entre sevillanas-Fallas-Semana Santa andaluza, si De Palma se fijó en ‘Con la muerte en los talones’, Woo monta su propio remake de ‘Encadenados’, en el que Hunt se enamora de la ladrona Nyah, sin saber que el papel de ésta en la misión es volver con su ex para averigar qué trama.

La diferencia con el film de Hitchcock es que Cary Grant, en una de sus mejores interpretaciones, nunca dejaba claros sus sentimientos hacia Ingrid Bergman. Y si en la famosa cinta no se revelaba qué ocultaba el malo (el famoso ‘mcguffin’), aquí se trata de un virus extremadamente mortal.

La primera parte de la película, más de la mitad del metraje, se convierte, pues, en un film de suspense un tanto aburrido, estirado en exceso. De hecho, pese a un argumento mucho más simple que su predecesora, aquí tenemos más metraje, lo que perjudica claramente a la película. Todo resulta bastante previsible e incluso hay momentos para el ridículo, como el numerito de la persecución de coches entre Hunt y Nyah. Y es que a veces se pasan de estilosos.

Pero tras una espléndida doble utilización de las máscaras, el suspense deja paso a la acción en estado puro y a la vocación de esta secuela por el cine de palomitas. Ahí es donde emerge el mejor Woo, y tras el habitual descenso en picado de Hunt, mucho más espectacular que en la primera entrega pero también más aparatoso (el malo ya avisa que a Hunt le encanta "entrar por arriba"), tenemos más de media hora de acción sin descanso, con Cruise repartiendo patadas como nunca y una antológica persecución en moto. Y con Thandie Newton, espléndida como Nyah, desapareciendo por completo para que Cruise acapare plano tras plano.

Al margen, aquí encontramos a dos equipos enfrentados, el que lidera Hunt y el de su enemigo, de nuevo un agente de la Fuerza Mission Impossible que se cambia de bando en busca de dinero fácil. Pese a ello, Hunt es más protagonista que nunca, ya que Ving Rhames es más secundario que nunca y el piloto del helicóptero apenas suelta un par de chistes sin gracia. Y es que el reparto estuvo muy por debajo del de la primera entrega, confiando todo el éxito del film a un Cruise que aún estaba en la cresta de la ola, rodeado de semidesconocidos como el villano de esta ocasión o la chica, con la que ahora sí mantiene un romance clásico. Tampoco hubo la gran variedad de escenarios de la primera misión, reducida básicamente a Sevilla y Sidney. Eso sí, si en la anterior ocasión se confió la nueva versión del tema central a la mitad de U2, ahora el tema central se lo encargan a Metallica, que también pasaba por uno de sus momentos de mayor gloria tras haber abrazado el grunge.

La película, como era de esperar, no gustó a la crítica pero arrasó en la taquilla, superando los números de la primera entrega. Así que Cruise no se lo pensó mucho para abordar un nuevo capítulo... y remediar los errores cometidos.

La frase: Cuando Hopkins revela el papel de Nyah en la misión, Cruise, ya enamorado, objeta que ella "no está entrenada" para una misión que consiste en fingir que ama a su ex y hacer que le confíe sus secretos. Respuesta de Hopkins: "¿No está preparada para seducir y mentir? Es una mujer, no necesita más entrenamiento". Viva la misoginia.


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